Es una tendencia para preparar helados que se ha popularizado bastante, principalmente en puestos callejeros de comida rápida.
Consiste en trabajar la mezcla del gelato hasta un punto ligeramente más sólido que su textura cremosa regular, para luego extender tiras de helado en una superficie plana. Finalmente debes recogerlas con una espátula formando pequeños espirales.
Es una presentación interesante que se sirve en tinas o cestas de galleta. Puede tomar sólo un par de minutos conseguir ese efecto y el resultado es muy llamativo, especialmente si lo decoras con trozos de fruta.